Rev Cuid. 2026; 17(1): 5965
https://doi.org/10.15649/cuidarte.5965
Editorial
Highlights
Como citar este artículo: Rojas Lyda Z, Mendoza-Quiñonez Angie Cristina, Mora Rico Liliana Andrea. El desafío global de la enfermería de práctica avanzada: un llamamiento a la estandarización y el reconocimiento. Revista Cuidarte. 2026;17(1):e5965. https://doi.org/10.15649/cuidarte.5965
Expansión y definición de la Enfermería de Práctica Avanzada
La Enfermería de Práctica Avanzada (EPA) se originó en los Estados Unidos en la década de 1950 como una respuesta a las necesidades de salud. Su génesis se centró en mejorar los indicadores de salud infantil en las zonas rurales y de difícil acceso del estado de Colorado. Para lograrlo, el desarrollo de la EPA implicó capacitar a las enfermeras para expandir su autonomía, permitiéndoles proporcionar atención primaria integral. Esto incluyó habilidades avanzadas como diagnosticar afecciones, prescribir tratamientos (incluidos medicamentos) y un enfoque en la prevención y promoción de la salud, superando las competencias tradicionales de la enfermería1. Ver Figure 1 de la introducción de EPA a través del tiempo.
La emergencia de la EPA está redefiniendo la tradicional separación entre la medicina y la enfermería. Históricamente impulsados por la escasez médica y la necesidad de responder a las crecientes y cambiantes demandas de salud de la población, estos roles son ahora imperativos. La integración de la EPA es una estrategia esencial para aumentar el acceso de los pacientes a una atención cualificada, apoyar al personal médico existente, mitigar la presión sobre los costos de salud y fomentar el desarrollo profesional continuo2.
Los roles de EPA han madurado en muchos países, mientras que otros, como Francia y Chile, se encuentran en las fases iniciales de su implementación3.3 . El Consejo Internacional de Enfermería (CIE) define a la enfermera de práctica avanzada como una «enfermera generalista o especialista que ha adquirido, mediante formación de posgrado adicional (mínimo de maestría), la base de conocimientos especializados, las habilidades para la toma de decisiones complejas y las competencias clínicas necesarias para la práctica avanzada de enfermería, cuyas características están determinadas por el contexto en el que está autorizada para ejercer»3,4.

Fuente propia, elaborado a partir de la información de Almukhaini, S., et al.5. EPA: Enfermería de práctica avanzada; ECE: Enfermería clínica especializada; EP: Enfermera practicante; APS: Atención primaria en salud.
La heterogeneidad de la EPA: Títulos, roles y regulación
Según el influyente informe sobre el Estado de la Enfermería en el Mundo 2020, la enfermería desempeña un papel fundamental e indispensable en el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)6. La profesión contribuye de manera crítica a numerosas prioridades de salud a nivel mundial, incluyendo el logro de la cobertura sanitaria universal, el manejo eficaz de las enfermedades no transmisibles y la salud mental, el fortalecimiento de la seguridad del paciente y el mejoramiento de la preparación y respuesta ante emergencias. En esencia, la enfermería garantiza que la atención prestada esté fundamentalmente centrada en el paciente, sirviendo como una fuerza impulsora para las agendas de salud más ambiciosas del planeta5.
Ante la creciente demanda de servicios de salud, la Organización Mundial de la Salud ha abogado por la ampliación del ámbito de práctica de la enfermería para promover la equidad en la atención. A nivel mundial, estos roles avanzados se conocen bajo diversas nomenclaturas, siendo las más comunes la enfermera de práctica avanzada, la enfermera practicante, la enfermera clínica especializada (ECE), así como la enfermera anestesista y la enfermera obstétrica7,8.7,8. Las enfermeras de práctica avanzada son esenciales porque brindan atención clínica directa a pacientes y familias con afecciones agudas, crónicas o complejas. Además de la atención directa, apoyan a los equipos de salud para mejorar la calidad de la atención y aumentar el acceso a los servicios7. Si bien estos roles están experimentando un crecimiento exponencial global, la comprensión de su impacto se ve obstaculizada por la inconsistencia en las definiciones y títulos de los roles y por la falta de claridad en sus funciones a nivel mundial7,9.
Resulta complejo diferenciar las funciones esenciales entre las enfermeras de práctica general y las enfermeras de práctica avanzada. Esta ambigüedad se ilustra en jurisdicciones como Bélgica, donde la totalidad de las funciones de enfermería se agrupa bajo el término “liderazgo de enfermería”. Para lograr un uso óptimo de las funciones de la EPA a nivel global, es importante abordar esta falta de claridad. Una comprensión más precisa de las funciones existentes, las diversas denominaciones utilizadas internacionalmente y los resultados relevantes asociados a la EPA es fundamental. Esto no solo informará las prioridades globales en formación, investigación y reforma de políticas de EPA, sino que también asegurará que el impacto único de la EPA sea reconocido y maximizado7,9.
Aunque los títulos, funciones y responsabilidades de las enfermeras de práctica avanzada varían significativamente según el país, los beneficios de implementar este rol se han demostrado ampliamente en el ámbito clínico y económico. Las contribuciones clínicas incluyen la reducción del uso de medicamentos en centros de atención a largo plazo, la disminución de la duración de la estancia hospitalaria para pacientes con fracturas de cadera y la reducción de las tasas de reingreso y mortalidad en pacientes con insuficiencia cardíaca. Además de estos resultados clínicos superiores, se ha confirmado un impacto económico relacionado con la prevención de eventos adversos posteriores a la introducción del rol de EPA10.
La regulación de los roles de EPA representa el desafío más significativo para su consolidación y expansión global. La situación actual se caracteriza por una profunda inconsistencia en la legislación y la nomenclatura a través de diferentes países y jurisdicciones. La falta de uniformidad regulatoria afecta importantes aspectos como el alcance de la práctica (lo que legalmente pueden hacer: diagnosticar, prescribir, ordenar pruebas), los requisitos mínimos de formación (que deberían ser un título de maestría o superior, según el CIE) y los mecanismos de acreditación y certificación. Esta disparidad legal y profesional obstaculiza la movilidad de las enfermeras de práctica avanzada, complica la comprensión de su impacto entre los responsables de políticas de salud y, lo más importante, limita su potencial para operar con la plena autonomía que el rol requiere. Es imperativo que los organismos internacionales y nacionales trabajen hacia un marco regulatorio común que defina claramente las competencias y responsabilidades de la EPA para maximizar su contribución al acceso y a la equidad en la atención de salud8.
La EPA en Latinoamérica
La EPA en América Latina y el Caribe se encuentra actualmente en la fase de búsqueda de su implementación como un recurso efectivo para responder a los desafíos de accesibilidad (poblaciones vulnerables, particularmente aquellas en comunidades rurales y remotas), calidad y seguridad en la atención, especialmente en la atención primaria en salud (APS). Su plena integración se ve obstruida por una persistente confusión del rol entre la enfermera de práctica avanzada con maestría y las enfermeras especialistas con amplia experiencia, así como por los aspectos legales y regulatorios locales que pueden limitar su reconocimiento. Por lo tanto, el avance de la EPA requiere urgentemente un entendimiento claro de sus competencias y un liderazgo unificado de la enfermería para negociar su implementación11,12.
pesar de estos desafíos, varios países han iniciado discusiones para integrar el rol de EPA en sus modelos de atención. Chile ha emergido como un líder notable, logrando diseñar programas de Magíster con enfoque comunitario/familiar y visualizando un marco legal que proyecta una mejora significativa en la resolutividad de la APS; este progreso le permite a la EPA gestionar pacientes crónicos y modificar tratamientos en atención domiciliaria. Por su parte, Colombia está entre las naciones que han iniciado estas discusiones, reconociendo la urgencia de establecer legislación específica para la EPA, no solo como un debate profesional, sino como una necesidad de salud pública para disminuir la morbilidad y la mortalidad y ampliar el prestigio y el reconocimiento salarial de la profesión13. Paralelamente, Brasil se destaca por poseer una infraestructura robusta de programas de posgrado, cumpliendo las condiciones para implementar el rol de enfermera practicante (EP) con enfoque en APS, lo que es clave para mejorar la salud poblacional. No obstante, la implementación en Brasil requiere activamente adaptar la educación a las recomendaciones del CIE y superar el desafío de la regulación de su ámbito de práctica. En conjunto, el reto regional exige que las facultades de enfermería lideren una revisión curricular y fomenten una identidad compartida para estandarizar el futuro del rol14,15.
En conclusión, el crecimiento exponencial de la EPA en el mundo y su impacto positivo son innegables. No obstante, la inconsistencia global en las definiciones, títulos y marcos regulatorios obstaculiza el pleno aprovechamiento de su potencial. Para asegurar que la EPA alcance su máximo valor, es indispensable un compromiso decidido y coordinado de todos los actores educadores, reguladores y legisladores para estandarizar la formación, clarificar las competencias y formalizar la regulación del rol bajo un marco teórico propio. Solo así se garantizará que la EPA se reconozca y se utilice de manera óptima en la estrategia global para lograr la salud universal.
Referencias
Toso B, Bonfim D, Santos KBD, Freire NP, Danski MTR, Oliveira PC, et al. Advanced practice nursing: international gator nursing week. Rev Esc Enferm USP. 2024;58:e20240228. https://doi.org/10.1590/1980-220X-REEUSP-2024-0228en