Resumen
Introducción: La enfermedad de Parkinson requiere
cuidados
complejos. Las cuidadoras, principalmente mujeres, enfrentan sobrecarga
física y emocional; sin embargo, también encuentran gratificación.
Objetivo: Conocer las experiencias de cuidado de cuidadoras de
pacientes con enfermedad de Parkinson en Cali, Colombia. Materiales
y Métodos: Se llevó a cabo un estudio cualitativo con diseño de análisis
temático reflexivo. Se aplicó un grupo focal con seis cuidadoras. El
análisis de los datos se realizó con el apoyo de ATLAS.ti 25. Resultados:
Se generaron tres temas principales: 1. Desempeño sacrificado, en el cual
las cuidadoras expresan una dedicación incondicional hacia el paciente,
desarrollan estrategias de afrontamiento espiritual y emocional, a su vez,
buscan promover la autonomía y participación del paciente; 2. Impacto
emocional, que incluye el agotamiento emocional frente a las exigencias
del paciente, la compasión por el cuidado y la satisfacción con el
personal de salud; y 3. Necesidades experimentadas, que corresponden
a las necesidades de capacitación, información, conocimiento de
herramientas digitales, abordaje médico integral y el apoyo humano.
Discusión: Las cuidadoras presentan un desempeño sacrificado, impacto
emocional y diversas necesidades, lo cual coincide con la literatura
señalada hasta el momento. Se destacó la capacitación, promoción de
la autonomía, afrontamiento emocional y espiritual, así como el valor
del apoyo humano, tecnológico e interdisciplinario. Conclusiones: Las
cuidadoras enfrentan un alto nivel de sacrificio personal y emocional, lo
que resalta la necesidad de intervenciones que ofrezcan apoyo integral
y recursos adecuados. Este estudio subraya la importancia de reconocer
y abordar las necesidades de las cuidadoras para mejorar su bienestar y
la calidad del cuidado que proporcionan.
Palabras Clave: Enfermedad de Parkinson; Cuidadores; Carga del
Cuidador; Cuidado Familiar; Investigación Cualitativa.
Abstract
Introduction: Parkinson’s disease requires complex
care. Caregivers, predominantly women, face
substantial physical and emotional burden; however, they also find gratification.
Objective: To
understand the caregiving experiences of female caregivers of patients with Parkinson’s disease in
Cali, Colombia. Materials and Methods: A qualitative study with a reflexive
thematic analysis design
was conducted. A focus group was held with six caregivers. Data were analyzed using ATLAS.ti 25.
Results: Three main themes were generated: (1) Sacrificed performance, in which
caregivers expressed
unconditional dedication to the patient, developed spiritual and emotional coping strategies, and
sought
to promote the patient’s autonomy and participation; (2) Emotional impact, which included emotional
exhaustion in response to the patient’s demands, compassion in caregiving, and satisfaction with
healthcare professionals; and (3) Experienced needs, which encompassed needs for training,
information,
knowledge of digital tools, comprehensive medical care, and human support.
Discussion: Caregivers
experience sacrificed performance, emotional impact, and diverse needs, which are consistent with
the literature reported to date. Training, the promotion of patient autonomy, emotional and
spiritual
coping, as well as the value of human, technological, and interdisciplinary support, were
highlighted.
Conclusions: Caregivers make significant personal and emotional sacrifices,
underscoring the need
for
interventions that provide comprehensive support and adequate resources. This study highlights the
importance of recognizing and addressing caregivers’ needs to enhance their well-being and the
quality
of care they provide.
Keywords: Parkinson's Disease; Caregivers; Caregiver Burden;
Family Care;
Qualitative Research.
Resumo
Introdução: A doença de Parkinson exige cuidados
complexos. Os cuidadores, principalmente mulheres,
enfrentam sobrecarga física e emocional; no entanto, também encontram gratificação.
Objetivo:
Compreender as experiências de cuidado de cuidadores de pacientes com doença de Parkinson em
Cali, Colômbia. Materiais e Métodos: Foi realizado um estudo qualitativo com
delineamento de análise
temática reflexiva. Um grupo focal foi conduzido com seis cuidadores. A análise dos dados foi
realizada
utilizando o software ATLAS.ti 25. Resultados: Três temas principais emergiram: 1.
Desempenho
altruísta,
em que os cuidadores expressam dedicação incondicional ao paciente, apresentam estratégias de
enfrentamento espiritual e emocional e buscam promover a autonomia e a participação do paciente; 2.
Impacto emocional, que inclui exaustão emocional diante das demandas do paciente, compaixão pelos
cuidados prestados e satisfação com a equipe de saúde; 3. Necessidades vivenciadas, que correspondem
às necessidades de treinamento, informação, conhecimento de ferramentas digitais, assistência médica
integral e apoio humano. Discussão: Os cuidadores demonstram um desempenho
sacrificial, impacto
emocional e necessidades diversas, o que coincide com a literatura revisada até o momento.
Destacouse
a importância do treinamento, da promoção da autonomia, do enfrentamento emocional e espiritual,
bem como o valor do apoio humano, tecnológico e interdisciplinar. Conclusões: Os
cuidadores
enfrentam
um alto nível de sacrifício pessoal e emocional, o que reforça a necessidade de intervenções que
ofereçam
apoio abrangente e recursos adequados. Este estudo destaca a importância de reconhecer e atender às
necessidades dos cuidadores para melhorar seu bem-estar e a qualidade do cuidado que prestam.
Palavras-Chave: Doença de Parkinson; Cuidadores; Sobrecarga do
Cuidador; Cuidado Familiar; Pesquisa
Qualitativa.
Introducción
La enfermedad de Parkinson (EP) es la segunda enfermedad neurodegenerativa
más común en el
mundo1. En las
últimas décadas se ha consolidado como un problema de salud pública en
expansión2.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), su prevalencia global se ha
duplicado en
aproximadamente 25 años, alcanzando más de 8,5 millones de personas afectadas en 2019, junto
con
un aumento significativo de la discapacidad y la mortalidad asociadas3. Ello se explica,
en
gran medida,
por el envejecimiento progresivo de la población, fenómeno que anticipa un incremento
sostenido
de las necesidades de cuidado a mediano y largo plazo, tendencia que continuará
intensificándose
hacia el año 20504.
En Colombia, la EP muestra un patrón similar con mayor frecuencia en grupos etarios
avanzados y
un aumento de los casos reportados en registros recientes5. En este contexto, las
repercusiones de la
enfermedad trascienden al paciente e implican a sus cuidadores. Al respecto, el cuidado
informal se
ha asociado de manera consistente con una elevada carga para quienes asumen este rol,
afectando
sus dimensiones físicas, emocionales y sociales6. El perfil demográfico de los cuidadores
en
Colombia
usualmente incluye mujeres en edad productiva y en situación de vulnerabilidad, quienes
dedican
muchas horas al día a las tareas de cuidado7. Asimismo, suelen ser amas de casa, con
primaria
incompleta, con un alto grado de compromiso religioso8. En este escenario se plantea la
pregunta de
cómo son las experiencias de cuidado, desde cuidadoras de pacientes con enfermedad de
Parkinson.
La EP es una afección neurodegenerativa que altera las respuestas motoras, las cuales se
manifiestan a
través de temblores, bradicinesia, rigidez muscular e inestabilidad postural, e impactan en
la habilidad
de un individuo para llevar a cabo las tareas cotidianas9. Los pacientes requieren
cuidadores que
puedan velar por su bienestar. Un cuidador suele ser un miembro de la familia (cónyuge,
hijos adultos,
u otros) o amigos, quienes, de manera informal y no remunerada, ofrecen su apoyo al
paciente10.
Dicho apoyo comprende el brindar asistencia física, apoyo emocional y facilitar las
actividades diarias,
incluidas la movilidad, la comunicación e higiene personal11.
La interacción entre los cuidadores y los pacientes influye en el cuidado personal y la
calidad de
vida de estos últimos. En cuanto a ello, existen intervenciones sobre la EP que incluyen
soluciones
digitales de soporte psicológico12, tecnologías digitales de atención con
contribuciones de
pacientes
y cuidadores13,
entre otras. Tales intervenciones favorecen de manera indirecta a los
cuidadores al
disminuir su carga emocional vinculada al cuidado12. Conforme la población envejece, se
anticipa
un incremento en la necesidad de cuidados, destacando la importancia de disponer de apoyo y
recursos constantes para que los cuidadores conserven su bienestar y efectividad en la
realización de
sus tareas14.
El cuidado se entiende como un proceso holístico que integra dimensiones culturales y
humanas,
enfatizando la interconexión entre la vida y el contexto social15. En la presente
se tomará
como
referentes a la teoría del cuidado cultural de Leininger16 y la teoría del cuidado humano de
Watson17,
las cuales son esenciales para comprender el cuidado. La primera se centra en las
actividades
dirigidas a asistir, apoyar o facilitar a otra/s persona/s para mejorar su condición humana,
desde
una perspectiva cultural; mientras que la segunda plantea el cuidado como un valor y una
actitud
que debe convertirse en voluntad, intención o compromiso, manifestándose en actos concretos,
proponiendo una visión integral y relacional del cuidado15.
A medida que avanza la EP, los cuidadores requieren orientación sobre el manejo de los
síntomas,
tanto motores como no motores, la depresión y las deficiencias cognitivas de los
pacientes18.
Las estrategias efectivas de autogestión incluyen la administración de medicamentos, la
actividad
física y la asistencia psicológica, los cuales deben adaptarse a la fase de la
enfermedad19.
Asimismo,
se incluyen el facilitar la autonomía para el autocuidado y participación del
paciente20 en
el marco
de las intervenciones ocupacionales y psicosociales21. Al respecto, los programas de
formación son
fundamentales para dotar a los cuidadores de las competencias requeridas para el tratamiento
eficaz
del paciente y para promover un sentido de habilidad y seguridad en su función de
cuidador22, lo
cual a su vez mejora la calidad de cuidado y fortalece su empoderamiento23.
Sin embargo, los cuidadores a menudo encuentran dificultades asociadas a las exigencias del
tratamiento, la administración de medicamentos, el programar visitas médicas e incorporar
modificaciones en el estilo de vida del paciente. Las demandas emocionales y físicas pueden
generar
o agravar el estrés24, generar aislamiento y escasez de
tiempo personal25,
así como
depresión y
ansiedad26, en
particular entre las mujeres encargadas de los cuidados26. Dichas
dificultades se ven
afectadas por elementos tales como la fase de la enfermedad, los mecanismos de afrontamiento
que
emplea, así como su propio estado de salud mental26,27, del mismo modo, la carga se ve
afectada por
el contexto cultural que impacta en la formación de las vivencias y aspiraciones de los
cuidadores28.
Lo anterior resalta la relevancia del respaldo psicológico para disminuir la ansiedad27 y
optimizar
las estrategias de afrontamiento en cuidadores, las cuales se puedan centrar en el problema,
en las
emociones29 o en
el ámbito espiritual30. En esta línea, los programas de ayuda
mutua entre
cuidadores,
así como el compartir sus experiencias, contribuyen a mitigar las sensaciones de desamparo e
inapropiación22,31. Pese a las dificultades señaladas,
numerosos cuidadores perciben su
función como
un vínculo para manejar la enfermedad, encontrar gratificación personal y desarrollarse al
cuidar,
lo cual puede ser visto como un reto o una experiencia satisfactoria32. Como se
aprecia, la
carga de
cuidado puede generar estrés, ansiedad y aislamiento, especialmente en mujeres que prestan
el
cuidado26, sin
embargo, también se identifican aspectos positivos, como el desarrollo
personal y la
gratificación emocional32.
Adicionalmente, como afirman Inaltekin y Kocatürk27, la necesidad de acceso a
información,
toda vez
que es preciso identificar los factores que contribuyen a la carga para el cuidador; así
como el impacto
emocional en los cuidadores, dado que existen diversas afectaciones en el bienestar
e
indicadores de
ansiedad; son importantes para comprender las experiencias de los cuidadores.
Aunque la literatura ha abordado ampliamente la sobrecarga asociada al cuidado y la
necesidad
de apoyo psicoeducativo en cuidadores de personas con EP, tales estudios se han centrado en
las
dimensiones funcionales, clínicas o instrumentales del cuidado. Así, han quedado menos
explorados
el sentido, los significados y las tensiones que atraviesan la experiencia cotidiana de
cuidar6. En el
contexto colombiano, si bien existen aproximaciones al perfil del cuidador5,8, la carga
asociada al
cuidado7, persiste
la necesidad de profundizar en el componente experiencial del fenómeno. A
partir
de estos vacíos, el presente estudio tiene como objetivo conocer las experiencias de cuidado
desde la
perspectiva de cuidadoras de pacientes con enfermedad de Parkinson en Cali, Colombia.
Materiales y Métodos
Tipo y diseño
La investigación fue cualitativa, enmarcada epistemológicamente desde en una postura
construccionista. Se utilizó un diseño de análisis temático reflexivo que subraya la
reflexión activa de
los investigadores lo que permite generar temas centrales a partir de las narrativas de los
participantes
y desde una postura crítica33.
Participantes
Participaron 6 cuidadoras de pacientes con EP, seleccionadas por el criterio de muestreo por
conveniencia, ello debido a las dificultades de acceso a las participantes34. Se incluyeron
cuidadoras
de pacientes en etapas 1, 2 y 3, que cuenten con habilidades tecnológicas para conectarse a través
de
videollamadas. Se excluyeron a personas con comorbilidades que puedan afectar la recolección de
información. Todas las participantes fueron mujeres de la Fundación Parkinson de Colombia, en Cali.
Su edad promedio fue de 63,5 años, el promedio de sus años como cuidadoras fue de 6,6. En cuanto a
la relación con el paciente, en la mayoría de los casos fueron esposas, una fue hija y la otra
enfermera
Tabla 1.
Tabla 1. Caracterización de las participantes
X
Tabla 1. Caracterización de las participantes
| Participante |
Edad |
Años de
cuidadora
|
Relación con el
paciente
|
|
Ámbar
|
69 |
5 |
Esposa |
|
Zafiro
|
85 |
7 |
Esposa |
|
Esmeralda
|
61 |
8 |
Esposa |
|
Onix
|
71 |
3 |
Esposa |
|
Topacio
|
57 |
9 |
Hija |
|
Amatista
|
38 |
8 |
Enfermera |
Técnica de recolección de información
Se empleó un grupo focal homogéneo que resultó idóneo para conocer experiencias compartidas por
participantes que contasen con características similares, se desarrolló de manera virtual para
facilitar
el acceso de las participantes35. El protocolo del grupo focal se construyó con
base en la revisión
de
literatura previa y con atención en los aportes de Inaltekin y Kocatür27, desde donde se
consideraron
los tópicos de experiencias y vivencias como cuidador, impacto emocional y necesidad de información.
Se incluyó un tópico de familiarización con preguntas sociodemográficas. El instrumento fue
evaluado por seis jueces expertos, quienes valoraron la claridad, coherencia y representatividad de
las preguntas, del mismo modo, que fueran adecuadas para la investigación Tabla
2.
Tabla 2. Guía de grupo focal
X
Tabla 2. Guía de grupo focal
| Tópico |
Preguntas |
Experiencias
y vivencias
como cuidador
|
¿Cuáles son los sentimientos que experimentan con relación al
proceso de cuidado de un paciente con EP?
¿Describa brevemente qué es para ustedes ser cuidadoras de un
paciente con Parkinson?
|
|
Impacto emocional
|
¿Podrían compartir una experiencia significativa que recuerdes
que hayas tenido como cuidadora de un paciente
con Parkinson en las tres primeras etapas? (explorar: dificultad
o necesidad)
¿Cuáles creen que son las necesidades más importantes que
enfrentan los cuidadores al manejar a pacientes con
Parkinson en las tres primeras fases?
|
Necesidad
de información
|
¿Qué desafíos o problemas han enfrentado al tratar de conseguir
información sobre el manejo de actividades
básicas cotidianas para el cuidado de un paciente con EP en
primeras etapas?
¿Cuáles son las preocupaciones o situaciones a las que se
enfrentan con el día a día para el cuidado de los
pacientes?
¿Qué tipo de información consideran crucial para brindar un
cuidado efectivo en las primeras etapas de la
enfermedad de Parkinson?
|
EP:
Enfermedad de Parkinson
Procedimientos
Los investigadores contactaron a la Fundación Parkinson de Colombia, una institución prestadora de
servicios de salud que apoya a personas con enfermedad de Parkinson en Cali. Ello facilitó el acceso
a potenciales participantes, a quienes se les explicó el objetivo de la investigación. Tras
verificar los criterios de inclusión, se pudo contactar a seis participantes, quienes firmaron el
consentimiento
informado. Posteriormente, en marzo de 2024, se coordinó una reunión virtual a través de la
plataforma de Zoom para llevar a cabo el grupo focal. En este espacio, la primera investigadora
actuó como moderadora y el segundo investigador como asistente, asegurando un ambiente
cómodo para las participantes, quienes eligieron sus seudónimos, así como el lugar desde donde
se conectarían (sus hogares). La sesión fue realizada en español, no se ofreció alguna remuneración
por la participación. No hubo repetición del grupo focal, ni participantes que se hayan retirado en
el proceso. La transcripción del grupo focal se realizó de manera manual.
Análisis de información
El análisis de datos cualitativos se realizó siguiendo el enfoque del análisis temático
reflexivo33.
Primero, se familiarizó con los datos mediante la transcripción literal y lecturas del material,
ello
permitió identificar citas relevantes que respondieran al objetivo de investigación. Luego, se llevó
a
cabo la codificación inicial de manera inductiva, asignando códigos a las citas. Se realizaron dos
ciclos
de codificación: el primero con codificación abierta y temática; el segundo con codificación axial y
por patrones. Posteriormente, se generaron, revisaron y definieron los temas, en este punto se creó
un mapa semántico para visualizar las relaciones entre códigos y temas. Cabe señalar que el carácter
reflexivo del diseño permitió considerar como orientadores a los conceptos y teorías señaladas
previamente (como las de Watson y Leininger), sin embargo, los códigos y temas fueron refinados
a través de la reflexión del equipo de investigación. Además, a lo largo del proceso de análisis se
tomaron notas reflexivas que facilitaron la interpretación.
Se aplicaron criterios de generación de significado, como representatividad, frecuencia y
densidad36,
con base en ello se filtraron los códigos, priorizando los más significativos para el informe de
resultados.
A pesar de contar con una enfermera, no se realizó un análisis diferencial con relación a las otras
participantes, puesto que al ser desigual la cantidad de participantes, no se podría establecer una
diferencia entre ellas. El análisis fue realizado por los tres investigadores, resolviendo
discrepancias
mediante consenso y se utilizó como apoyo el software ATLAS.ti 25. Los datos recogidos en su
totalidad se disponen para libre acceso y consulta en Mendeley Data37.
En cuanto a los aspectos éticos y de calidad, se obtuvo el permiso del comité de ética de la
Universidad
Antonio José Camacho (FEDV-003-24-01), asimismo, el estudio se rigió por principios éticos como la
confidencialidad y anonimato de la información recabada, se respetó los derechos y la
dignidad de
los
participantes, lo cual quedó indicado en el consentimiento informado, y se aseguró la
autonomía de
los participantes. Además, se incorporaron criterios de rigor tales como la credibilidad a
partir de
la
validación de la transcripción por parte de las participantes, y la confirmabilidad a
través de la
cual se
realizó un análisis riguroso y sistemático que permite asegurar la calidad de los resultados.
Finalmente,
para el desarrollo de la investigación se siguieron las pautas planteadas por los Consolidated
Criteria
for reporting Qualitative Research (COREQ)38.
Resultados
Los resultados que se presentan a continuación fueron producto de un proceso de análisis temático
reflexivo, donde los códigos y temas analíticos son construcciones interpretativas desarrolladas
desde
la reflexividad del equipo investigador, teniendo como base las secciones anteriores. Al respecto,
las experiencias de cuidado desde cuidadoras de pacientes con EP se pueden entender desde tres
temas significativos, por un lado, el desempeño sacrificado de la cuidadora, el impacto emocional
del
cuidado y las necesidades experimentadas, las cuales se pasarán a abordar a continuación Figura
1.
Figura 1. Mapa temático de las experiencias de cuidado en cuidadoras
Desempeño sacrificado
Las cuidadoras definieron su labor como un compromiso integral y continuo, caracterizado por
una entrega constante al paciente, lo cual trasciende las rutinas personales y exige disponibilidad
permanente. Asimismo, ello les implicó adaptar su vida cotidiana a las necesidades físicas,
emocionales
y espirituales del paciente, así como asumir la responsabilidad de su bienestar y buscar formación
constante para mejorar el cuidado. En paralelo, las cuidadoras afrontaron el desgaste mediante
estrategias emocionales y centradas en la fe, las cuales otorgaron fortaleza y sentido al acto de
cuidar.
De acuerdo con lo señalado por las cuidadoras, el desempeño sacrificado comprende:
Dedicación incondicional hacia el paciente. Este implica un compromiso
total, sin rutinas fijas, ya
que las actividades personales dependen de las necesidades del paciente. Incluso al desear realizar
actividades recreativas, las cuidadoras señalaron que han de incluir al paciente, quien a menudo
requiere su compañía para tareas básicas. Así, indicaron que su trabajo es constante y han de estar
disponibles, incluso para controlar la medicación.
“No hay rutinas establecidas, porque tú puedes estar haciendo una cosa y te cambia inmediatamente.
[...] Fuera de eso, ellos se convierten en un pedacito de uno, entonces uno entra al baño [...] y él
todo el
tiempo dice: “¿dónde está?”. Yo [digo] “aquí estoy hermano”. Entonces uno tiene que estar todo el
tiempo
pendiente. Tú no puedes decir: “Yo tengo mi rutina, yo me voy a levantar, yo voy a hacer una cosa”,
no.
Usted tiene que levantarse y lo que le vaya pasando en el día e ir resolviendo.” (Ámbar, 69 años, 5 años de cuidadora).
Necesidad de capacitación para el cuidado del paciente.
Las participantes buscaron aprender sobre
la enfermedad a través de su participación en centros de cuidado y grupos de apoyo. Tomaron cursos
y realizaron actividades adicionales para mejorar el bienestar del paciente. Reconocieron que,
aunque
aún había mucho por aprender, se adaptaron a las necesidades individuales, lo que les permitió
brindar
mejor atención y generar confianza en los pacientes.
“Sí, he tomado varios cursos, aprendí sobre el manejo del paciente de Parkinson “¿Cómo preparar la
cita
con el neurólogo?” Por ejemplo, que haga una bitácora, llevarla permanentemente para que el día de
la cita con el médico pueda hacer un resumen [...] en el momento en que llega la cita del médico,
pues él
puede avanzar muchísimo más.” (Topacio, 57 años, 9 años de
cuidadora).
Promoción de la autonomía del paciente. En esta línea, las participantes
indicaron
que no solo fue
crucial el cuidado en la administración de medicamentos, sino también, el involucrar al paciente en
actividades que fomenten su bienestar emocional y físico. Asimismo, señalaron la importancia de
pasear, jugar y participar en actividades como baile y manualidades, lo que contribuyó a la
evolución
y activación de los pacientes. Además, resaltaron la necesidad de integrarlos en actividades diarias
y familiares, evitando su exclusión, indicaron además que es fundamental que el paciente continúe
realizando actividades cotidianas de forma autónoma, con el apoyo del cuidador, creando un ambiente
propicio para su progreso.
“Si el paciente no lo sacan, si no comparten, si no se juega con ellos [...] Créame que el paciente
no va
a evolucionar porque el medicamento hace una parte, pero lo emocional, lo del alma es conectarlo,
escuchándolo [...] mi mamá dijo: Yo ya no necesito psicóloga porque usted ha vuelto como mi
psicóloga”.
(Zafiro, 85 años, 7 años de cuidadora).
Estrategias de afrontamiento espiritual y emocional en el cuidado. Las
cuidadoras afirmaron que las
estrategias centradas en la fe, les brindó calma y fuerza para enfrentar desafíos diarios,
agotamiento e
incertidumbre. Reconocieron la dificultad de aceptar la dependencia y vulnerabilidad de los
pacientes,
lo que inicialmente llevó a reprimir sus emociones. Sin embargo, muchas optaron por enfocarse en
soluciones y acompañar al paciente con una perspectiva más positiva, en lugar de centrarse en el
dolor.
“Yo le pido mucho a Dios esa sabiduría que me guíe, cómo hacerlo, créeme que eso me ha resultado. En
8 meses el avance que ha tenido mi mamá [...] no se movía, ahora ya se mueve, hasta baila, pero eso
hay que actuar [...] Tanto como intelectual, psicológico también hay que tratar el alma, porque
nosotros
somos cuerpo, alma y espíritu”. (Esmeralda, 61 años, 8 años de
cuidadora).
Impacto emocional del cuidado
De acuerdo con las participantes, el impacto emocional del cuidado hace referencia al conjunto de
experiencias afectivas que enfrentan ante las demandas del acompañamiento continuo. Lo anterior
incluyó al agotamiento, la ansiedad e impotencia frente a la evolución de la enfermedad, compasión,
empatía y satisfacción derivadas del vínculo con el paciente y del apoyo profesional recibido. En
tal
sentido las cuidadoras experimentaron un proceso emocional complejo de desgaste, y también de
realización personal. El impacto emocional del cuidado se puede apreciar a partir del agotamiento
emocional, la compasión en el cuidado y la satisfacción con el personal de salud.
Agotamiento emocional frente a las exigencias del cuidado. Las cuidadoras se
enfrentaron
constantemente a la tarea de proteger a sus familiares de información negativa del entorno, lo que
generó cansancio al buscar mantener una actitud positiva. Este desgaste se intensificó cuando los
familiares no reaccionaban como esperaban. Además, expresaron sentir ansiedad por la evolución
incierta de la EP, sintiendo que, tras resolver una situación, debían comenzar de nuevo, lo que les
generaba estrés.
La progresión impredecible de la EP provocó en las cuidadoras irritabilidad, incertidumbre y una
sensación de impotencia. Fue común que manifestasen dolor al observar el deterioro de los pacientes.
También se vieron afectadas emocionalmente al observar a otros pacientes en etapas más avanzadas de
la enfermedad, lo cual le generó desesperanza respecto al futuro de sus familiares. La dificultad
para comprender las causas y consecuencias de los cambios en el estado de salud del paciente
contribuyeron a su desgaste emocional, haciendo evidente la necesidad de mayor apoyo emocional y
psicoeducativo en el proceso de cuidado.
“Porque si no el cuidador termina también enfermándose, termina estresándose [...] se alborota, ¿No?
la
ansiedad. Cierto, porque uno quiere la mejoría”. (Topacio, 57
años, 9 años de cuidadora).
Compasión en el cuidado del paciente. Las participantes manifestaron la
importancia de acompañar el
proceso con paciencia y comprensión hacia su familiar. La compasión se expresó a través de la
empatía
frente al proceso emocional del paciente, comprendiendo que la aceptación de la enfermedad podía
ser difícil o incluso negada. En ese sentido, las cuidadoras mostraron sensibilidad ante las
emociones
de las personas a su cuidado. En ese contexto, priorizaron el bienestar del paciente, incluso por
encima
del propio, demostrando una entrega significativa en el acompañamiento diario.
“(Como cuidadora tengo) tres reglas básicas, que serían: entenderlos, apoyarlos y cuidarlos, porque,
pues, son pacientes. Comprenderlos porque son pacientes muy complicados y, a pesar de que tienen
Parkinson, pueden tener otras enfermedades que pueden afligirlos” (Amatista, 38 años, 8 años de
cuidadora).
Satisfacción con el personal de salud.
Las cuidadoras destacaron la contención emocional recibida
durante el proceso de atención, así relataron que el personal de salud no solo brindó indicaciones
médicas, sino que también ofreció apoyo emocional, y guiaron al cuidador en momentos de angustia,
ello facilitó el acercamiento a grupos de apoyo, lo que fue percibido como un acompañamiento
humano y significativo.
Las cuidadoras valoraron las recomendaciones médicas en torno a terapias físicas, ocupacionales y
psicológicas. Así, destacaron que los médicos brindaron orientación clara, respondieron a las
consultas
de las cuidadoras y organizaron programas educativos centrados en el manejo de la EP. También
reconocieron que el trabajo del terapista se adaptó al tipo específico de Parkinson que presentaba
el
paciente, lo cual fue altamente valorado.
“Tenemos una joya con las
personas a cargo de nuestros pacientes, porque tenemos una terapista que
sabe lo que está haciendo, qué está trabajando en pacientes con Parkinson”. (Ámbar, 69 años, 5 años
de cuidadora).
Necesidades experimentadas
De acuerdo con las cuidadoras, las necesidades experimentadas son aquellos requerimientos
identificados durante el proceso de atención a personas con EP. Incluyen el apoyo emocional y
social,
el acceso a grupos y terapias psicológicas, información clara sobre el manejo médico y la
enfermedad,
atención integral y personalizada, herramientas tecnológicas accesibles que faciliten la
comunicación,
así como el aprendizaje y acompañamiento continuo. Todo lo anterior les permite fortalecer su
bienestar y el del paciente.
Apoyo humano y emocional en el proceso de cuidado. Las cuidadoras valoraron
los grupos de apoyo,
ya que su creación permitió socializar la experiencia del padecimiento y compartir estrategias
útiles
en el día a día. También señalaron la necesidad de participar en terapias psicológicas, así como en
actividades recreativas, que fomenten el bienestar emocional del paciente y de sí mismas.
Acceso a grupos y terapias psicológicas. Las participantes reconocieron el
papel de las fundaciones
y
grupos de apoyo, que ofrecen espacios de interacción, formación y actividades grupales, que
fortalecen el acompañamiento mutuo entre pares, asimismo, brindan orientación práctica sobre cómo
llevar a
cabo las terapias. Así también, consideraron la necesidad de contar con herramientas tecnológicas
que faciliten la interacción con otras personas, ya que estas les permitirían realizar consultas y
recibir
respuestas por parte de personas que han vivido experiencias similares, fortaleciendo así las redes
de
apoyo e información.
“El paciente necesita una distracción. Entonces, uno tiene que buscar el apoyo de otras personas, la
comunicación, para que le ayuden a uno, lo que hablaba, esa interacción. [...] grupo de apoyo se
llama
eso”. (Esmeralda, 61 años, 8 años de cuidadora).
Abordaje médico integral y personalizado. Las cuidadoras consideraron
fundamental que los
pacientes accedan a terapias como la ocupacional, neurorehabilitación y terapia física desde las
primeras fases de la enfermedad. Del mismo modo, enfatizaron la necesidad de contar con terapeutas
especializados según el estadio de la enfermedad de Parkinson, ya que las necesidades varían
según la forma específica de la enfermedad y la personalidad del paciente, requiriendo un equipo
multidisciplinario. Junto con el tratamiento físico, las cuidadoras valoraron el acompañamiento
psicológico y la aceptación del diagnóstico como esenciales para el tratamiento. También resaltaron
la
importancia de promover actividad física y cognitiva para el bienestar de los pacientes con EP.
“(Se necesitan) personas más especializadas en pacientes con Parkinson [...] Entonces, cada persona
debe tener su sitio, donde se siente cómodo y donde le va a funcionar su rehabilitación, y un
enfermo
que necesita un cuidado completamente integral”. (Ámbar, 69 años,
5 años de cuidadora).
Acceso a información para el manejo de pacientes con EP. Las cuidadoras
destacaron la necesidad de
recibir apoyo informativo personalizado para entender mejor la situación de sus familiares, ya que
cada
caso de EP es distinto y requiere estrategias particulares. Del mismo modo, solicitaron información
clara
sobre los medicamentos, su funcionamiento y su interacción con la alimentación, ya que afecta la
salud
del paciente. Además, requirieron información adicional, especialmente al inicio del diagnóstico, ya
que la información proporcionada en este punto se encontró dirigida principalmente a profesionales
de la salud, lo que dificultó su comprensión. Además, requirieron conocer las combinaciones de
medicación, sus efectos, terapias, alimentación adecuada y un enfoque integral del padecimiento.
“Saber el manejo de todos sus medicamentos, ordenadamente, para no ir a complicarlo de pronto más
adelante. [...] hay que saberlos manejar. El médico me dio un cronograma que me ha funcionado. Un
médico internista me colaboró para que no vayan a afectar tampoco su organismo. Eso me ha servido
mucho para saberlo manejar”. (Zafiro, 85 años, 7 años de
cuidadora).
Necesidad de herramientas digitales accesibles. Las cuidadoras enfatizaron la
necesidad de
herramientas amigables e intuitivas, con un lenguaje comprensible. Consideraron esencial que estas
herramientas aborden sus necesidades y vengan acompañadas de capacitación práctica que facilite
su uso. Aunque utilizaron plataformas como Google y YouTube para buscar información sobre la
enfermedad, la alimentación y recomendaciones médicas, estas fueron poco específicas, por lo que
expresaron su necesidad de contar con un espacio interactivo moderado por un especialista para
compartir experiencias, resolver dudas y sentirse acompañadas.
“Lo más importante de las aplicaciones es que sean amigables [...] hay aplicaciones que son
imposibles
de manejar, tiene demasiados recursos y no puede llegar a su información. Entonces tiene que ser
simple,
con un lenguaje que entienda yo”. (Ámbar, 69 años, 5 años de
cuidadora).
Discusión
Este estudio se propuso conocer las experiencias de cuidado desde la perspectiva de
cuidadoras
de pacientes con EP. A través de un grupo focal, se identificaron experiencias relacionadas con el
desempeño sacrificado, el impacto emocional del cuidado y las necesidades experimentadas. Estos
resultados amplían la comprensión teórica y empírica del cuidado en el contexto de la enfermedad.
El desempeño sacrificado, reflejado en la dedicación incondicional hacia el paciente, concordó con
Risnarita et al.11,
quienes destacaron la amplitud de tareas que asumen los cuidadores informales,
desde el apoyo físico hasta el emocional. Sin embargo, el presente estudio resalta que las
cuidadoras
no solo enfrentaron estas demandas, sino que buscaron activamente espacios de capacitación, como
cursos y actividades recreativas para los pacientes, lo que no siempre fue visibilizado en
investigaciones
previas. Este hallazgo se alinea con Watson17, quien enfatizó la necesidad de un enfoque
holístico
en el cuidado, donde resaltó la importancia de promover la autonomía del paciente, un aspecto
que coincide con Tuijt et al.19, en cuanto a la necesidad de fomentar la
actividad física y
cognitiva en
pacientes con EP.
En torno a la promoción de la autonomía y participación del paciente, las cuidadoras reportaron
esfuerzos por respetar los deseos y decisiones de los pacientes, lo cual concuerda con estudios
previos que destacaron que la autonomía percibida mejora la calidad de vida y reduce los síntomas
depresivos20. Este tipo de
cuidado fomenta el sentido de agencia en el paciente y fortalece la
relación de confianza. En línea con lo señalado por Watson17, quien refiere que el acto de cuidar
implica el reconocimiento del otro como sujeto activo en la relación, lo que contribuye a su
bienestar
psicoemocional.
En lo que corresponde a las estrategias de afrontamiento espiritual, ello resultó coherente con
el perfil sociocultural de las cuidadoras colombianas, quienes suelen presentar un grado de
compromiso religioso alto8.
Al respecto, Durán Badillo et al.30 identificaron que la espiritualidad
apoya el afrontamiento y puede disminuir la sobrecarga laboral. Ligado a lo anterior, las cuidadoras
recurrieron también a estrategias de afrontamiento emocional que incluyeron el humor, la aceptación
y la revalorización positiva, lo cual se relacionó con una menor sintomatología depresiva y un mejor
equilibrio emocional29.
El impacto emocional del cuidado evidenció implicaciones psicosociales como agotamiento
emocional y ansiedad, lo cual es consistente con investigaciones previas24,32. Sin embargo, se
destaca
la compasión y empatía desarrolladas por las cuidadoras, quienes priorizaron el bienestar del
paciente y encontraron satisfacción en su rol, lo cual concuerda con Seshadri et al.32. Este
equilibrio
entre dificultades y gratificaciones refuerza la necesidad de intervenciones que aborden el
bienestar
psicológico y las habilidades prácticas de las cuidadoras.
En cuanto a la satisfacción con el personal de salud, las cuidadoras se sintieron escuchadas y
reconocidas, experimentaron mayor confianza y reducción de la incertidumbre, lo que coincidió
con otro estudio39 el cual
indicó que la colaboración interdisciplinaria facilitó mejores resultados
terapéuticos y mayor bienestar subjetivo tanto en pacientes como en sus apoyos.
Las necesidades experimentadas por las cuidadoras reflejaron una demanda de apoyo integral,
tanto humano como tecnológico. La necesidad de herramientas digitales accesibles respaldó las
recomendaciones de Pinto et al.12 y Monje et al.13, quienes destacaron el papel de las tecnologías
en la mejora del cuidado. Además, las cuidadoras subrayaron la necesidad de capacitación y redes de
apoyo mutuo, esenciales para reducir el estrés, lo cual coincidió con otros estudios22,31. En
el contexto colombiano, donde predominan cuidadoras en situación de vulnerabilidad7, estas
necesidades adquieren relevancia, resaltando la importancia de políticas públicas que promuevan el
acceso a recursos.
Respecto al acceso a la información, se buscó que sea clara, actualizada y comprensible sobre la
enfermedad y opciones terapéuticas, coincidiendo con Hiseman y Fackrell18. En ese sentido, Tuijt
et
al.19 han referido que la
falta de información o su presentación en lenguaje técnico generó
angustia,
inseguridad y una sensación de desamparo. Por otro lado, la capacitación y el acceso adecuado a
información facilitó el afrontamiento y mejoró la calidad del cuidado23. Asimismo, las cuidadoras
valoraron modelos de atención que incluyan dimensiones psicológicas y sociales, coherentes con
el enfoque humanista de Watson17, los cuales permitieron responder de manera más
ajustada a las
necesidades complejas de los pacientes con EP y sus cuidadores. En línea con lo anterior, Foster et
al.21 apoyaron esta visión
al demostrar que los enfoques terapéuticos que combinan intervención
física, ocupacional y psicosocial son más efectivos para mantener la calidad de vida de los
pacientes y
disminuir la carga en los cuidadores.
El apoyo humano y emocional fue percibido como fundamental para el cuidado a largo plazo. En
cuanto a ello, la ausencia de redes de apoyo puede conducir al agotamiento emocional y a una mayor
vulnerabilidad psíquica, tal y como afirma Geerlings et al.31. Sin embargo, aunque no todos los
estudios
se centran en las redes de apoyo formales o informales, Watson17 enfatizó que el cuidado es una
práctica
de encuentro humano, donde el vínculo emocional puede ser fuente tanto de desgaste como de
sentido. En tal sentido, las cuidadoras que logran resignificar su rol como una oportunidad de
conexión,
crecimiento y entrega mostraron una tendencia a experimentar el proceso de forma más positiva. Ante
ello resulta necesaria, la intervención psicológica27, en específico en el fortalecimiento de las
estrategias
de afrontamiento ya sean centradas en el problema, las emociones29 o en lo espiritual30.
Los resultados subrayan la importancia de un enfoque cultural y holístico en el cuidado, lo cual
coincide
con diferentes autores16,17. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de
considerar el contexto
cultural en
el diseño de intervenciones, tal como lo sugieren Achen et al.28. Esta investigación aporta una
visión
integral de las experiencias de cuidado desde la perspectiva de las cuidadoras de pacientes con EP.
Estos hallazgos tienen implicaciones significativas para el diseño de intervenciones que no solo
mejoren
la calidad de vida de los pacientes, sino también el bienestar de las cuidadoras, quienes desempeñan
un
papel esencial en la gestión de esta enfermedad.
Conclusiones
Las cuidadoras de pacientes con EP demuestran una dedicación incondicional que
implica profundos
sacrificios personales y un elevado compromiso con el bienestar del paciente. Este desempeño
sacrificado refleja los retos de asumir un rol de cuidado informal, pero también destaca la
capacidad
de las cuidadoras para desarrollar estrategias de adaptación, como la capacitación y la promoción
de la autonomía del paciente. Además, a pesar del significativo impacto emocional que enfrentan,
caracterizado por estrés y agotamiento, las cuidadoras encuentran en su rol una fuente de
gratificación
emocional y desarrollo personal, lo que evidencia la dualidad del cuidado como una experiencia
desafiante pero enriquecedora.
Por otro lado, las cuidadoras expresan una demanda urgente de apoyo integral, especialmente en
contextos de vulnerabilidad donde predominan cuidadoras femeninas con recursos limitados. La
atención a estas necesidades, incluyendo herramientas tecnológicas accesibles y redes de apoyo
mutuo, es esencial para garantizar un cuidado efectivo y sostenible. Los resultados también subrayan
la importancia de un enfoque cultural y holístico, integrando dimensiones espirituales y emocionales
en el diseño de intervenciones.
En síntesis, este estudio resalta la relevancia de las cuidadoras como pilares fundamentales en la
gestión de la enfermedad de Parkinson y la necesidad de desarrollar estrategias de apoyo integral
que
promuevan su bienestar físico, emocional y social.
Entre las limitaciones del estudio se reconoce el número reducido de participantes, así como el uso
de
un único grupo focal, lo cual limitó la triangulación de fuentes y técnicas. Asimismo, la
participación de
cuidadoras vinculadas a una sola fundación dificulta la transferibilidad del estudio a otros
contextos.
Para futuras investigaciones, se recomienda profundizar en la importancia de instruir a familiares
cercanos, lo cual resultó ser un tema menor de la presente investigación, sin embargo, se considera
que puede ser relevante toda vez que la forma de transmisión de la información puede afectar a la
comunicación familiar y con ello el cuidado del paciente y del cuidador.
Conflictos de interés: Los autores no declaran potenciales conflictos de interés.
Financiación: Este articulo pertenece al proyecto de investigación PI0624
Apoyo a
cuidadores de
pacientes con Parkinson a través de una herramienta tecnológica, aprobado por Resolución
No. 080 de
2024 con el aval del comité de ética de la institución Universitaria Antonio José Camacho.
Agradecimientos: Fundación Parkinson de Colombia.
Contribución de los autores: KVAD: Conceptualización; Curación de Datos; Análisis
Formal;
Investigación; Metodología; Administración del Proyecto. BSV: Conceptualización; Visualización;
Redacción-Preparación del Borrador Original; Redacción-Revisión y Edición. EM-E: Investigación,
Metodología, Software, Supervisión, Redacción-Revisión y Edición.
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